Introducción a la Inteligencia Emocional

inteligencia emocional

 

 

Todas las personas a lo largo de su vida persiguen y buscan la felicidad, sentirse feliz, pleno, pero muchas consideran que no consiguen encontrarla.

 

Intentamos hallarla en objetos, situaciones o personas que en realidad no nos van a resultar tan gratificantes o placenteras como deseamos, no permitiéndonos disfrutar de los verdaderos placeres de la vida. La felicidad es abstracta e individual, ya que a cada uno nos resulta placentero cosas diferentes, situaciones o tenemos distintas preferencias.

 

“Ser feliz” depende en gran parte de aquello que hacemos de manera intencionada, es decir, depende de nosotros mismos, de aquello que hacemos, pensamos y decimos. Las personas que perciben, asimilan, comprenden y gestionan de manera adecuada tanto las emociones positivas como negativas tienen una vida más plena y se sienten más felices. Esta habilidad se conoce como Inteligencia Emocional y nos permite lograr un crecimiento personal y emocional.

 

Para comprender mejor en qué consiste la Inteligencia Emocional vamos e explicar en que consiste:

 

Percepción, evaluación y expresión emocional

Se trata del grado en el que las personas pueden sentir sus propias emociones, la respuesta corporal que producen (presión en el pecho, sensación de quemazón, tensión corporal…) y los pensamientos que acompañan a esas emociones. Al igual que la percepción de las emociones en los demás, reflejadas en su actitud, lenguaje, tono de voz… Además de la percibir emociones, es de gran importancia la expresión de emociones observadas en los demás.

 

Asimilación emocional.

Las emociones permiten cambiar nuestra perspectiva, formación de nuevos puntos de vista, actuando sobre nuestra manera de ver el mundo. Por ejemplo, según el estado de ánimo que tengamos, nuestra manera de razonar y procesar aquello que vivimos puede variar.

 

Comprensión emocional.

Entender cada emoción que sentimos, que evento o situación la ha generado y que pensamiento influye sobre ella, que pensamiento provoca que nos sintamos de esa manera. Para ello es importante conocer que emoción es y ponerle nombre, así sabremos a que nos enfrentamos.

 

Regulación emocional.

La capacidad consciente de aceptar esas emociones tanto positivas como negativas, trabajar sobre ellas y sacar el mensaje que nos proporcionan para utilizarlo o por el contrario descartarlo. Todo esto nos permitirá aumentar e intensificar aquellas emociones que nos hagan sentir bien y neutralizar las que por el contrario nos resulten agradables.

 

 

Nerea Barrachina Plaza

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