Sobre Nerea

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Haciendo memoria, no recuerdo tener claro a que me quería dedicar cuando fuese mayor, pero sí tenía claro que quería ayudar. Desconocía de qué manera o cómo llegar hasta ello, sin embargo sabía que quería hacer todo lo que estuviese en mi mano para quitar un poco de malestar a aquellos que me rodeaban… Aquello me gustaba, sabía que podía ayudar.

Me defino como una persona curiosa, y a esa necesidad de ayudar a los demás se unió, ya llegada la adolescencia, la gran pregunta que me ha acompañado durante muchos años de mi vida: ¿por qué la gente hace lo que hace?, ¿qué mueve a las personas a comportarse de una manera u otra? No comprendía que ocurría para que ante la misma situación, dos personas lo viviesen como historias diferentes y por tanto se sintiesen y comportasen de manera tan distinta. ¿Y la respuesta a esta gran pregunta?, la obtuve en mi profesión, la psicología.

Durante la carrera empecé a encontrar diversas respuestas y a descubrir ese “mecanismo” tan complejo formado por pensamientos, creencias, interpretaciones. Pero no, no fue suficiente, me sabía a poco, por lo que continué mi formación con el Máster de Psicología Clínica y de la Salud, y encontré el engranaje que me faltaba, las emociones.

Continué con mi experiencia profesional trabajando durante varios años en terapia con personas adultas. De forma simultánea surgió la oportunidad de colaborar en una investigación sobre deterioro cognitivo, especialmente con diversos tipos de demencias, en el Hospital de la Defensa Gómez Ulla.

Durante este periodo de tiempo, comencé a especializarme con los más pequeños, los niños. Adquirí experiencia y formación en Trastornos del Espectro Autista trabajando mano a mano con estos niños y profesionales en este área.  Además durante un año pude colaborar junto a infinidad de especialistas en el área de Trastornos de Alimentación en el Hospital Universitario Niño Jesús.

De manera intercalada se cruzó en mi camino el tema de la violencia, interviniendo en programas de Violencia de Género y Violencia Familiar. Trabajé en grupos de apoyo con víctimas de este tipo de violencia y a su vez, llevé a cabo un programa con personas condenadas por este motivo. Paralelamente asistí a adolescentes con problemas de conducta, explosiones de ira e inadecuada gestión de emociones, y a sus familias.

Trabajo desde una orientación cognitivo-conductual, con pensamientos, conductas y emociones. Se trata de un conjunto, no podemos cambiar la manera de interpretar la situación sin comprender la emoción que genera.

Mi lema es que las personas somos ricas porque durante toda nuestra vida podemos aprender, cambiar y evolucionar, depende de nosotros, no tenemos límite. Por ello, acompaño, acojo y enseño a las personas habilidades para hacer frente a su día a día y para poder enfrentar aquello que les genera malestar o les hace daño.

Se trata de un trabajo conjunto, donde mis pacientes van a estar acompañados durante todo momento, hasta que sean capaces de caminar por sí mismos. Para conseguirlo, es importante crear un espacio de confianza, tranquilidad y respeto donde cada espacio sea único para cada persona.

 

“Encontrarás significado en la vida si lo creas”. (Osho)